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lunes, 4 de noviembre de 2013

7- EL CUERPO CAUSAL COMO “VEHÍCULO”



            Hasta el momento hemos visto que el Cuerpo Causal es el “alma humana”, y lo hemos comparado a una “burbuja” de sustancia muy sutil. Esa burbuja es proyectada por la Mónada (mónada significa “unidad”, chispa de unidad) y es en esa ‘burbuja’ donde se van alojando las cualidades de comprensión que van quedando de cada existencia física. Mirándolo de otra manera, en lugar de decir que la Mónada “proyecta” la burbuja, se podría decir que la Mónada crea o manifiesta envolturas cada vez más densas con las cuales se va recubriendo a medida que se adentra en la materia en la búsqueda de experiencias de comprensión.

            Este proceso se manifiesta básicamente en 2 pasos:

1-    La Mónada genera el Cuerpo Causal (la burbuja mental), donde aloja en forma latente su aspecto trino: voluntad, amor, inteligencia.
2-    Luego, el Cuerpo Causal manifiesta la vida del hombre encarnado, la persona humana o “cuaternario inferior”, conformado por los planos físico, astral, mental inferior y prana.
3-     
La Mónada representa a lo más elevado del hombre, su Espíritu o ‘Chispa’ Divina. El Cuerpo Causal representa al Alma, el vehículo de la ‘conciencia’ que se irá desarrollando. Y la Personalidad representa a la existencia material más densificada, que deberá aparecer y desaparecer sucesivas veces (reencarnaciones). Este esquema nos permite comprender la idea que expresa que “una encarnación del Alma es comparable a tan solo un día de la vida de la Personalidad”. Así como la personalidad humana vive a través de numerosos y sucesivos días su existencia, el alma humana necesita de numerosas existencias físicas sucesivas para cumplir con su propósito.

Lo dicho hasta aquí vale para las Mónadas o Chispas de Vida solar que forman parte de la evolución en ascenso. Tales Mónadas son Chispas vírgenes debido a que están haciendo el proceso de evolucionar desde ‘lo Divino inconsciente’ hacia ‘lo Divino consciente’. Es muy importante entender esto, ya que muchos estudiantes piensan, en sus estudios preliminares, que las mónadas o chispas divinas ya son perfectas, y que por lo tanto ya contienen todos los atributos de la Divinidad. Esto no es así… aunque se entiende la confusión…, ya que las mónadas son perfectas en sí mismas en el sentido de que son emanaciones del Gran Fuego Solar del Logos, por lo tanto ‘en esencia’ son puras y perfectas, pero aún no están llenas de “cualidad de consciencia consciente”. Es decir que las mónadas, aún siendo puras y perfectas en esencia, necesitan recorrer el camino de la conciencia para adquirir cualidades de entendimiento y comprensión consciente.

Recordamos que lo que llamamos evolución es el proceso que va desde la esencia inconsciente hacia la Presencia Consciente. Comprender cabalmente esto requiere de una profunda actividad intelectual-inteligente. Estos temas existenciales no se pueden tomar tan solo como un pasatiempo…


Pero las Mónadas que son Chispas Vírgenes o Espíritus Virginales no son las únicas que están presentes en la humanidad manifestándose como hombres, sino que existen Espíritus que no son vírgenes, es decir Seres conscientes y experimentados que han evolucionado en otras manifestaciones y regiones del Cosmos, más allá del Sistema Solar. Estos Espíritus recorrieron el camino que va de ser “chispas vírgenes” a ser “Fuego consciente” en otras creaciones y eones. Se podría decir que estos Espíritus-Conciencia existen en dimensiones muy elevadas y han ‘descendido’ desde esas altas esferas para realizar un proceso de encarnaciones en la Tierra como humanos. El propósito de tal descenso y ‘visita’ a un planeta material denso como la Tierra sería de servicio y aprendizaje a la vez.

Estos Seres espirituales, antes de encarnar como seres humanos físicos necesitan tomar un “Cuerpo Causal”, en similar forma a como las Mónadas vírgenes de este Sistema manifiestan el propio, como ya hemos visto. La diferencia entre el Cuerpo Causal de una Mónada regional virgen y un Cuerpo Causal de un Espíritu-Conciencia descendido, es que el primero necesita acopio de experiencia para la comprensión, necesita “llenarse” de conciencia; mientras que el segundo ya trae, en el “equipaje” de su esencia, un buen bagaje de comprensión y sabiduría. Por lo tanto estos, los segundos, vienen a servir ofreciendo aquello que traen en conciencia, a medida que están aprendiendo “nuevas lecciones” por estar en un planeta muy denso que presenta nuevos desafíos.
Cabe aclarar que el hecho de que muchos de estos Espíritus-Conciencia sean seres de alta evolución, no significa que al tomar Cuerpo Causal y encarnar como humanos recuerden conscientemente “quienes son”…, por que al tomar “alma humana” para poder encarnar reciben automáticamente el velo natural de la densa materia que les impide mantener la conciencia de quienes son. Por lo tanto muchos de estos Espíritus, al ‘descender’, se confunden entre los hombres, como uno más del conjunto, sin consciencia de sus identidades espirituales. Por lo general, cuando ese ‘recuerdo’ comienza a aflorar, por que en cierta etapa esto comienza a suceder…, ese recuerdo es intuitivo; y luego puede ir profundizándose y confirmándose a través de ciertas y variadas “señales internas”. Lo explicado es a grandes rasgos y en general, ya que no todos los “contratos” de descenso de estos seres son iguales…

Estos Seres son Rayos de energía de fuentes solares extrasistémicas, y tienen una consciencia espiritual del “Yo Soy”, es decir una Sabiduría de la Unidad, que en algún momento es transferida al Cuerpo Causal que ocupan produciendo iluminación instantánea o progresiva, según el caso. Esta iluminación de la conciencia sería un proceso que acontece de “arriba” hacia “abajo”, con poco o nada esfuerzo humano; mientras que en las ‘Chispas vírgenes’ ascendentes todo debe ser “construido”, siendo un proceso de “abajo” hacia “arriba” en su mayor porcentaje (aunque con esporádicas vitalizaciones de ‘arriba’ hacia ‘abajo’ que le llegan al alma desde el Logos por intermedio de la Mónada).

Lo dicho hasta aquí permitirá al lector entender el título de este escrito. Hemos visto que el Cuerpo Causal es la vestidura de la Mónada, o bien, su “vehículo”, ya que a través del mismo ‘viaja’ por los senderos de la vida material acopiando experiencia, cualidad y comprensión. El pleno desarrollo de una Mónada o ‘Chispa virginal’ es el logro de la maestría (adeptado). También vimos que El Cuerpo Causal es un vehículo necesario para los Espíritus-Conciencia descendentes que llegan al Sistema Solar y a la Tierra con propósitos definidos de acuerdo al Plan Divino. Muchos de esos Seres ya traen un desarrollo de maestría desde otras regiones del Universo, pero vienen a “homologar” materias mientras sirven, y a aprender ‘nuevas lecciones’. Por lo tanto el Cuerpo Causal puede ser entendido como el vehículo de materia mental necesario, tanto para el proceso ascendente de las Chispas vírgenes como para otros Seres-conciencia avanzados que necesitan manifestarse en la materia de un planeta como la Tierra.

Hasta aquí, la entrega de hoy.

Hasta la próxima!


6- INTELECTO – INTELIGENCIA – CONCIENCIA



            Las 3 palabras del título podrían tomarse como sinónimos de “alma humana”, (aunque la “conciencia”, como veremos, puede ir más allá del intelecto y transformarse en ‘conciencia intuitiva o búdica’).

            El Intelecto es una capacidad en latencia y potencia en el ser humano. La individualidad álmica en el hombre nace con esta capacidad en latencia, la cual deberá ser desarrollada mediante el proceso de reencarnaciones sucesivas hasta llegar a despertar la capacidad de pensar claramente, de razonar y de comprender.

            Es decir que siendo el intelecto una capacidad en potencia en el hombre, la inteligencia es esa capacidad ya desarrollada y en acción. Inteligencia es intelecto ya con cierto desarrollo, y a veces con la influencia de Buddhi.

            La inteligencia más desarrollada involucra no solo al ‘pensar’ sino también al ‘sentir’. Inteligencia es ver, comprender la esencia o verdad de algo. Por lo tanto el intelecto más desarrollado, el cual llamamos inteligencia, es el resultado de la práctica constante del discernimiento. El ejercicio constante de la reflexión, del discernimiento, en todos los aspectos de la vida, es la actividad que va abriendo un “túnel” de energía sutil entre la mente concreta y la mente abstracta. Ese ‘túnel’ es el antakarana (que ya citamos antes).

            Ahora bien, cabe aquí hacer una distinción: Intelecto e inteligencia son facultades de la mente humana, y se pueden tomar como sinónimos de “alma humana”, ya que como vimos el alma humana está en la parte más sutil del plano mental y se relaciona con el desarrollo de conciencia mental a través de la iluminación del Intelecto en forma progresiva. Pero la evolución de la conciencia del hombre no se queda allí…, ya que al ir adquiriendo las facultades del entendimiento a través del intelecto, el Alma o Ego comienza a tener experiencias de un nivel superior al mental, el nivel Búdico. Buddhi es un principio superior a manas (mente) y tiene que ver con la comprensión de la unidad de la Vida y con el aspecto Amor y Sabiduría (no un amor sectario…, sino amor impersonal y trascendente, hacia todo y todas las cosas…). Por lo tanto este principio, Buddhi, comienza a tomar “materia consciente en el alma recién cuando el Cuerpo Causal de ha abierto lo suficiente gracias al desarrollo del Intelecto. Entonces podemos decir que:

1-    La conciencia mental se va alquimizando en conciencia búdica.
2-    El alma humana se va transformando en alma divina.
3-    A medida que se completa el cuerpo mental del hombre (Cuerpo Causal), se comienza a construir un nuevo cuerpo o vehículo de conciencia: el cuerpo búdico o vehículo de luz.


            El alma humana es conciencia, comprensión, es una multiplicidad de cualidades del entendimiento. Pero las cualidades del entendimiento deben ser desarrolladas, ya que el hombre, en los inicios de su evolución, no recibe un alma individual ya desarrollada, llena de ricas cualidades de comprensión…, sino que recibe ‘herramientas’ y ‘oportunidades’ para tal desarrollo.

Recordemos que el alma humana o Cuerpo Causal es como un “burbuja” de materia sutilísima mental que debe ser llenada de ‘cualidad’, y esto lo logra el hombre a través de la asimilación de las experiencias de la vida. La asimilación de las experiencias es un proceso lento y amargo durante la primera etapa de la evolución del hombre, ya que se encuentra con experiencias dolorosas de todo tipo que no puede ‘digerir’ al no tener aún discernimiento ni inteligencia. Si embargo, durante esa etapa, que lleva muchas vidas, la asimilación de las experiencias que el hombre no puede digerir en vida, se asimilan en el Devachán (la mente superior, el “Cielo” de los cristianos) después de cada desencarnación. Es decir que en el intervalo entre vida y vida, el alma humana se recoge en su intimidad y asimila la esencia de aprendizaje que pudieron dejar las existencias materiales. Además, en ese lapso programa la existencia siguiente de acuerdo a la necesidad álmica. La necesidad álmica siempre es “la apertura de la Flor del Alma”, que es lo mismo que decir: “la generación de comprensión, de conciencia”. 

La primera etapa de asimilación (inconsciente, como vimos) de las experiencias de la vida, que comienzan a abrir los pétalos de la rueda externa del Loto Álmico, producen la primera iniciación menor en el Ego. Este evento interno es inconsciente, ya que a esa altura aún el hombre no se interesa por estos temas…, como para ser consciente de las razones y causas de los cambios que experimenta. Sin embargo el cambio que se produce es igualmente importante, ya que es un cambio en el “sentir” del peregrino.

Cuando se habla de “iniciación” humana, desde un punto de vista esotérico, siempre la referencia es al Alma, al Ego, no a la esporádica personalidad humana. Es el Alma la que se ‘inicia’, es decir, la Conciencia la que se gradúa o “inicia” en una nueva comprensión. Este es el significado correcto en cuanto a la palabra ‘Iniciación’.

En la 1° iniciación menor (que aún no es la verdadera “Primera Iniciación”, sino el primer paso preparatorio hacia la misma), el ser humano ha asimilado en buena medida, y traspasa finalmente, la parte meramente física de su existencia, y descubre un sentido de belleza que antes no tenía, por que su vida era hasta entonces muy burda y dedicada tan solo a las necesidades y apetitos básicos y materiales. Cuando a partir de una rueda de asimilación de experiencias de ‘vidas’, el alma adquiere una consciencia de comprensión distinta, esto se traduce, como dijimos,  en el “sentir”, llevando al hombre a descubrir por vez primera la belleza en el arte y la devoción religiosa, aunque aún en forma infantil o imperfecta. Se siente movido por primera vez a ‘crear’ y a ‘creer’. Comienza aquí el desarrollo del intelecto, el cual necesitará de muchas vidas más para cultivarse, cosechando más adelante inteligencia, y finalmente sabiduría.


La 2° iniciación menor (que es un paso más para llegar a la verdadera 1° Iniciación), es un avance más en comprensión que abre la segunda rueda de pétalos del Alma. En esta etapa el intelecto ya está en actividad, aunque aún no puede el peregrino reflexionar con hondura y claridad, por que sus emociones lo ciegan. Esta etapa, es justamente una gran prueba de conocimiento y asimilación de las emociones. Las enfermedades del alma (si es que se puede emplear esa frase…) tienen su raíz principal en trabas a nivel astral, y el superar esas trabas es sanación interna.
La verdadera enfermedad en esencia, es la consciencia de ser un yo separado del resto y el apego emocional a esa idea. Ir superando en conciencia a ese “yo pequeño y pobre”, es sanación para el alma, por que el propósito del alma es la expansión de la conciencia, es decir, la expansión del YO, con comprensión. Por lo tanto, esta 2° Iniciación (de las menores o preparatorias) es un avance en conciencia relacionado a este tema. El peregrino experimenta un nuevo cambio en el “sentir” que lo lleva a un despertar de la compasión a través de una especial apertura del chakra cardíaco. Esto ocurre por que la segunda rueda de pétalos álmicos, los pétalos de amor, se abren. La caridad y la compasión nacen por primera vez en el peregrino al experimentar esa ‘apertura’ cardíaca; aunque por supuesto, tal apertura es tan solo el primer paso importante del despertar del corazón, aún plagado de impurezas en la conciencia.


La 3° iniciación menor, que le sigue a las otras 2 etapas citadas, es la verdadera PRIMERA INICIACIÓN. Mientras en la 1° y 2° iniciaciones menores o preparatorias el peregrino fue superando y asimilando experiencias en los niveles físico y astral respectivamente, en esta ocasión la experiencia se polariza en el plano mental. Es recién en esta etapa donde el hombre va adquiriendo la capacidad de razonar y reflexionar con más profundidad. Se interesa por los problemas existenciales y puede sentirse llamado al estudio de filosofía, esoterismo, ciencia, cosmogonía, y temas relacionados a las profundidades de la Vida. Su “sentir” se refina y su discernimiento de agudiza. Aprende a elaborar creativamente pensamientos abstractos y a sintetizar ideas, y aplica esa capacidad para comprender los asuntos que la vida le presenta y para entender los problemas mundiales. Puede utilizar esa capacidad para servir a la solución de problemas, y convertirse en un filántropo.

En síntesis, podríamos decir que en esta etapa el hombre se convierte en un pensador, y si recordamos que uno de los sinónimos de Alma humana en Teosofía es “el Pensador(de “manas”: mente; raíz del sánscrito “man”: ‘pensar’), veremos que esta etapa es la correspondiente a la integración y fusión entre alma y personalidad. La personalidad se une funcionalmente con su alma y el hombre se convierte conscientemente en ‘el pensador’. El puente del intelecto (antakarana) se ha construido, y la atmósfera del alma ya está en el hombre a consciencia. La Flor del Alma se ha abierto más y su perfume, el aroma del Ego, desde su propio plano, inspira creativamente el pensar y el sentir del hombre físico.

La gran 1° Iniciación es entonces la que señala el evento clave de que el Alma comienza a regir la vida de la personalidad humana. A partir de aquí se puede decir que la conciencia del peregrino es, en gran proporción, “Conciencia álmica”, al menos en un nivel mental ya con buen desarrollo.

Estas 3 grandes etapas del alma humana que llevan a la 1° gran Iniciación desarrollan en gran medida los átomos físico, astral y mental permanentes que existen en el Cuerpo Causal. El desarrollo de estos átomos dará lugar posteriormente al desarrollo de niveles superiores, donde existen los átomos búdico y átmico permanentes, los cuales también deberán en etapas posteriores, adquirir cualidad de materia consciente.

A partir del desarrollo de estos 2 átomos permanentes superiores se desarrollará el Cuerpo de Luz o Cuerpo Espiritual, con materia búdica y más adelante, átmica. Este “nuevo vehículo” da lugar al desarrollo más pleno de la conciencia búdica, también llamada conciencia crística o solar (aspecto “Hijo”.  Pétalos de amor y sacrificio), y posteriormente a la conciencia átmica (aspecto “Padre”. Pétalos de voluntad espiritual). Cuando tales niveles de conciencia han sido conquistados, significa que la Flor del Alma en el Cuerpo Causal ya ha abierto sus 12 pétalos, y que por lo tanto, el propósito del Cuerpo Causal ha sido cumplido. Entonces este desaparece, siendo absorbido por el Cuerpo de Luz o Vehículo Monádico (como también le podríamos llamar) que se fue entretejiendo a partir del desarrollo de los átomos búdico y átmico permanentes.

Lo recién expresado deja ver que el Cuerpo de Luz nace mientras se está abriendo el Loto Egoico en el Cuerpo Causal. Durante una etapa estos dos procesos son simultáneos. Dicho con otras palabras, que significan lo mismo, diríamos que “mientras el alma humana transita su última etapa de desarrollo, el alma divina nace y se va formando”. No hay que olvidar que estos son, todos, aspectos de la Conciencia, que va experimentando procesos de alquimia, transformación y expansión.

Recordamos que el Cuerpo Causal existe en el plano mental superior, es una ‘burbuja’ de materia mental, mientras que el nuevo Cuerpo de Luz está formado de materia mucho más sutil y refinada (de los planos búdico y átmico).
Estos últimos procesos sintéticamente explicados pertenecen a la 4° y 5° iniciaciones (que son verdaderamente la 2° y 3° desde el punto de vista de la Jerarquía).

Como hemos podido ver, todas las etapas sucesivas de evolución de la conciencia del hombre tratan en primer lugar del desarrollo cada vez más pleno del intelecto, y luego del desarrollo de Buddhi (Intuición: ver la esencia de unidad en todo), y más allá…, hasta alcanzar la comprensión del SER, el sentimiento y entendimiento cabal del “Yo Soy” ilimitado.


Hasta la próxima!!!

           

miércoles, 30 de octubre de 2013

4- NIVELES Y PROCESOS DEL ALMA



Hemos dicho que la palabra alma significa psique; se podría decir que es la sumatoria de elementos que conforman la psiquis. Esos ‘ingredientes’ o elementos son:

-      -   Prana (chi o ki), el aspecto de la energía vital en cualquier organismo vivo.
-       -  Es aspecto emocional o astral.
-       -  El aspecto mental.

Estos 3 ingredientes conforman la psiquis en un ser vivo, pero no existen en igual proporción y cualidad en todos los seres vivientes. En el mineral, por ejemplo, existe el elemento prana en mayor proporción, mientras que el aspecto astral es apenas incipiente en su desarrollo, y el mental aún nulo.
En las plantas en general prana está presente, y el aspecto astral adquiere mayor vitalidad. En los animales en general el astral adquiere mayor desarrollo que en el vegetal y en los animales mas evolucionados se agrega además el ingrediente mental pero en forma muy incipiente.
En el hombre mientras el prana y el aspecto astral toman cualidades especiales para su desarrollo, nace la posibilidad del desarrollo de la mente como no ocurrió en ninguno de los demás reinos menores de vida. Pero bien decimos que el hombre tiene tan solo ‘la posibilidad’ para tal desarrollo, el del intelecto, oportunidad que no todos los hombres están aprovechando, ya que gran parte de los humanos aun viven en la mecanicidad de las emociones, y con muy poco o nada ejercicio de la reflexión profunda sobre sus propios actos…
Por lo dicho se puede entender a los filósofos que dicen que “el hombre mediocre está más cerca del animal que de lo Divino”. Lo cual finalmente diferenciará al hombre del reino animal es el empleo de la razón de su conciencia, con discernimiento, inteligencia y sensibilidad.

Recordamos que cuando hablamos de alma, hemos hecho una triple distinción en escritos anteriores al hablar de: alma animal, alma humana y alma divina. El alma animal aún es inconsciente del “sí mismo”; es decir que un animal no posee conciencia de sí mismo como un “yo” diferente de otros yoes…, no tiene aún autoconsciencia, aunque los más evolucionados puedan tener algunos aparentes atisbos… El reino animal todavía existe en ‘el mar de la unidad inconsciente’; es decir que los reinos menores viven en la Unidad sin ser auto-conscientes de ello.
Los animales en general (a excepción de los domésticos, que empiezan ya a regirse con otros códigos en función de su contacto con el hombre) se manejan a través de instintos y posee una vitalidad pránica y una astralidad en función de esos instintos (instinto de protección, de reproducción, de supervivencia, etc.). El ser humano tiene muchas cosas en común con el reino animal, pero posee algo que el animal no tiene: “mente causal”, es decir, mente pensante capaz de razonar y hacer abstracciones. Esto solo puede realizarse con la activación de la materia mental superior o abstracta, que es la región donde existe el CUERPO CAUSAL.

Recordamos que “Cuerpo Causal” es el nombre técnico-esotérico que damos al “alma humana”. He aquí la diferencia entre lo que se llama “alma animal” y “alma humana”. La diferencia está en primer lugar en que el alma animal es alma grupo y el alma humana es individual. En segundo lugar, en que en el hombre hay materia mental superior lista para activarse y desarrollarse, cosa que en el alma animal no existe. Aunque el hombre mediocre pueda “dormirse” en las sensaciones hipnóticas de los sentidos y pueda no activar su mente superior por falta de ejercicio de la razón y la reflexión, tiene igualmente esa posibilidad latente…, mientras que los demás reinos menores (minerales, vegetales y animales) no la tienen.
Esta es la razón por la cual en el primer escrito titulado “QUE ES EL ALMA”, la primera definición ofrecida sobre la palabra alma, extraída del Glosario Teosófico, fue la que afirmaba que “alma humana es el intelecto en el ser humano”. Intelecto significa “leer dentro”, o bien, ver las esencias, más allá de las apariencias de las formas. El ejercicio del intelecto tiene diferentes escalas o gradaciones, y todas deben ser recorridas y conquistadas por el ser humano. (Veremos esto al ir desarrollando el tema).

Así, mediante la conquista del intelecto, el hombre puede acceder a una región superior de su constitución interna: manas superior. Es por este motivo que ‘intelecto’ es el antakarana, o “puente”, entre la región de la mente inferior o concreta (donde sucede el pensar mecánico asociado a las formas y los sentidos materiales) y la mente superior, donde suceden los más complejos y sutiles mecanismos del pensamiento iluminado. El intelecto no solo crea el Puente entre las regiones inferior y superior del mental, sino que ayuda en el desarrollo del Cuerpo Causal. Veamos este punto:

Se dijo que el intelecto posee niveles de profundización en su ejercitación.
 En el primer nivel (de ‘abajo’ hacia ‘arriba’), asociado a las múltiples formas materiales y a los órganos de los sentidos que perciben dichas formas, el intelecto, es la mente concreta, es decir, la mente asociada al cerebro físico, lo cual por cierto, lo limita. Pero aún así, el desarrollo de este intelecto primario abre la primera rueda (periférica) de ‘pétalos’ del Loto Álmico: los 3 pétalos de “conocimiento”, expresándose primero como conocimiento de la materia, del mundo de las formas y sus interrelaciones. Durante esta primera etapa de apertura de la primera rueda de pétalos álmicos, el hombre pasa por diferentes experiencias de ‘error-dolor’, ya que comienza a “conocer” a través de la fricción de la materia; aún no posee sabiduría para errar menos, o no errar. Por eso se suele llamar a la rueda externa de pétalos de la Flor Álmica: “EL AULA DE LA IGNORANCIA”, (la cual lleva al alma humana a las puertas de la 1° Iniciación menor). El intelecto aquí es incipiente y está  recién empezando a utilizarse.
Este proceso recién explicado corresponde tan solo a una parte de la construcción del antakarana, ya que tal ‘puente’ termina de construirse recién en la 3° Iniciación menor (la primera desde la visión de la Jerarquía).

Subiendo a un segundo nivel, el intelecto incluye al mundo de las emociones con todas las experiencias afectivas (de ‘amor’ y ‘odio’…), entrando así por vez primera al mundo subjetivo, y así colabora en el comienzo de la apertura de la 2° rueda de pétalos internos del Loto Álmico: los 3 pétalos de “amor”. (Esto sucede al promediar la 2° iniciación menor). Quien comienza a vivir la apertura de esta 2° rueda de pétalos, los de amor, descubre por primera vez la devoción, la compasión, la generosidad altruista y la religiosidad verdadera. Pero este es recién el comienzo de la apertura de los pétalos de amor, los cuales terminarán de abrirse con la influencia de Buddhi sobre los mismos. Buddhi es un principio superior a manas (mente); es Amor-Sabiduría. El desarrollo consciente de este aspecto o principio se llama ‘Conciencia Crística’ (o Conciencia Solar o Búdica), la cual comienza a nacer con la apertura de esta segunda rueda de pétalos del Cuerpo Causal.
Recién cuando los pétalos de amor del Alma se van abriendo dando así nacimiento a la Conciencia Crística, se puede decir que lo que llamamos alma humana comienza a transformarse, alquímicamente, en alma divina. Por que el alma divina es Buddhi en actividad, es decir, amor en acción.
Al ir despertándose la comprensión del amor y la sensibilidad a la unidad con la apertura de estos nuevos pétalos del Alma, el hombre comienza a comprender más y a errar menos, razón por la cual se ha llamado a esta región y etapa de experiencias: “AULA DEL APRENDIZAJE”.

Los pétalos siguientes, y más internos que los anteriores, son los 3 pétalos de sacrificio. Tal sacrificio es el “sacro oficio” o ‘acción sagrada’, de relegar el ‘yo-deseo’ (yo inferior) a los designios del Alma (Yo superior o Ego); y esto requiere de una claridad intelectual especial respecto del autoconocimiento del SER. El discernimiento debe haber calado hasta tal profundidad en la que pueda discriminar entre lo falso y lo verdadero en cuanto al ser. El hombre aquí puede ver claramente que él no es su cuerpo físico, que tampoco es sus emociones siempre cambiantes, y descubre finalmente que él no es los pensamientos ni las ideas con las cuales se identifica… El ver esto lo conduce a través de un cambio de actitud en su vida diaria.

 Esta comprensión produce desidentificación y desapego, y conduce a la apertura de los 3 pétalos de sacrificio. A esta apertura solo puede llevar un intelecto iluminado, por lo cual esta es la etapa del “AULA DE LA SABIDURÍA”. Esta comprensión y transformación lleva a la 3° Iniciación menor, la ‘primera’ desde el punto de vista de la Jerarquía, ya que es la iniciación en la que el Alma comienza a comandar a la materia con una influencia determinante.

Los pétalos siguientes y más internos son los 3 pétalos de voluntad, que completan los 12 pétalos del Loto Egoico o Cuerpo Causal. Estos 3 pétalos aún están cerrados en la humanidad, (esto ya fue explicado), y tienen que ver con la energía del Logos expresándose a través del alma del hombre. Solo los Adeptos de este Sistema Solar, Iniciados de 5° Iniciación (la 3° desde el punto de vista de la Jerarquía) saben a ciencia cierta lo que esto significa realmente, por lo cual todo lo que sea dicho aquí serían solo conjeturas. El hombre tiene todavía mucho trabajo por delante para que se abran los primeros 9 pétalos del Loto del Alma en su interior, y solo un número muy pero muy menor están preparados o preparándose para ir más allá…

Podríamos decir entonces, en síntesis, que existen 2 alegorías para explicar el ALMA y su desarrollo. Estas son:

1-    El antakarana: “un puente que se construye”.
2-    El Cuerpo Causal: “una flor que se abre”.

Ambos símbolos son 2 maneras de explicar la existencia del alma y su desarrollo.
El desarrollo del intelecto, que como hemos visto sucede en escalas de complejidad, es simbólicamente, como la construcción de un “puente interno” de conciencia. Tal “puente comienza en los pétalos más externos del Loto del Alma y finaliza en los pétalos más internos. Por lo tanto hablar de la construcción del antakarana es hablar de la apertura del Loto Egoico. Ambas formas de verlo son correctas.
Cuando el hombre ha desarrollado ya su intelecto en todas sus facetas y se funde con la conciencia más íntima del alma, queda establecido un puente o canal de energía mental entre la región del alma y la de la personalidad (el cerebro físico). Entonces el hombre comienza a recibir efluvios de energías desde su Cuerpo Causal hacia la región de su personalidad en forma de pensamientos, sentimientos e intenciones creativas y originales; y esto ocurre gracias a que el “Puente” o antakarana ha sido construido con esfuerzo y dedicación, desde ‘abajo’ hacia ‘arriba’; lo cual permite ahora el descenso, por ese mismo canal, de las energías del alma hacia la región inferior de la personalidad humana. El cumplimiento de este proceso está relacionado con la 3° iniciación (la Primera gran Iniciación, desde el punto de vista de la Jerarquía).

Dicho con más detalle: Cuando el puente interno está construido, es decir que, la mente intelectual ya está desarrollada y posee en todas sus funciones las facultades adquiridas del pensar; el Cuerpo Causal, el cual ya tiene un buen nivel de desarrollo de sus ‘pétalos’, se encuentra posibilitado de influir más directamente con el desarrollo interno de sus cualidades adquiridas, sobre la actual personalidad humana con la cual está en conexión. (Recordamos que el Cuerpo Causal se ha ido desarrollando a través de numerosas y sucesivas reencarnaciones, con lo cual, guarda en su ‘burbuja’ diversas experiencias, comprensiones y conocimientos esenciales que podrá transmitir a la personalidad humana cuando ya haya sido construido el ‘puente’ que le permita tal posibilidad).

Fueron estas nuevas señales acerca del ALMA.


miércoles, 23 de octubre de 2013

1- QUÉ ES EL ALMA. Esoterismo.

QUE ES EL ALMA
            Alma es “psyche” (psique), es el nepesh de la Biblia. Es el principio vital. En la Biblia esa palabra significa indistintamente ‘vida’ y ‘sangre’. “No matemos su nepesh, no lo matemos”, traducen los cristianos (Génesis 37-21). (De aquí que en ciertos grupos religiosos se considere a la transfusión de sangre como algo prohibido).
El Alma, o sea, el hombre propiamente dicho, es el intelecto humano, el eslabón entre el Espíritu Divino y su personalidad inferior. Es el Ego, el individuo, el Yo, que se desarrolla por medio de la evolución. En lenguaje teosófico, es Manas (el Pensador). La mente o Alma obra dentro de las limitaciones del cerebro físico del hombre.
Alma es el Antakarana, es decir el “Puente” entre el Espíritu y la materia en el hombre. Este Puente es el intelecto.
                                                        (Conceptos tomados del Glosario Teosófico, de Blavatsky)

            En realidad en Teosofía, al estudiar al hombre no se suele emplear la palabra alma, sino que se utilizan vocablos más precisos y científicos dentro del lenguaje esotérico; por que la palabra alma ha sido utilizada en muchísimos círculos de estudios y en diferentes religiones con difusos y dispares significados, que muchas veces, más que aclarar al estudiante, oscurecen… Así, para algunos alma es sinónimo de espíritu, mientras que otros llaman alma al cuerpo astral (al afirmar que “en las noches ‘el alma’ sale del cuerpo mientras la persona duerme”…) Ambos significados, desde un punto de vista técnico, son erróneos.

En Teosofía se habla de ‘CUERPO CAUSAL’, este sería el nombre apropiado técnicamente al tratar el alma del ser humano. Se emplea ese nombre por que es en este “cuerpo” de materia mental superior donde se van guardando las “causas” que producen las reencarnaciones durante en gran ciclo evolutivo humano.
De esta manera, al hablar de “Cuerpo Causal” en lugar de alma, el tema puede ser desglosado y comprendido más científicamente (hablamos de “ciencia espiritual”, por supuesto). También se emplean otros nombres como “Loto Egoico”, “Loto del Alma” o “Cuerpo Egoico”.

            En realidad, si se quiere emplear la palabra “alma” en Teosofía, podemos entonces hablar de “alma grupal”, perteneciente a los minerales, vegetales y animales en su evolución; y “alma individual” la cual pertenece a la etapa humana.
Un animal, por ejemplo, no posee un alma individual, sino que su alma es ‘grupal’. Una unidad álmica en el reino mineral, por ejemplo, no anima tan solo a una roca o a un solo bloque mineral, sino a una gran cantidad de sustancia mineral. Lo mismo sucede cuando hablamos de alma en el vegetal. En tal caso el alma vegetal anima a un gran número de plantas ó de árboles. En el reino animal el alma también es grupal, y anima a un número de animales de su misma especie. (Ese número oscilará según el grado evolutivo del alma grupal). En tal caso, las experiencias de cada uno de los animales unidos por el sutratma al alma grupal a la cual pertenecen, van ‘regando’ con sus particulares experiencias al alma. Dicho de una forma más precisa, 8 perros (por ejemplo) nutren con sus experiencias de vida particulares a una misma alma a la cual están adheridos. 

En síntesis, el alma grupal va acopiando experiencias a través de los reinos:  mineral, vegetal y animal, hasta llegar, con el paso evolutivo, a tomar un Cuerpo Causal, cuando llega a ser alma individual. A partir de allí el alma reencarna solo en cuerpos humanos, hasta que finalmente puede alcanzar la liberación del ciclo de reencarnaciones cuando el Cuerpo Causal se ha desarrollado a pleno. 

Al hablar de alma en el ser humano, podemos considerar:

1-     El alma humana
2-     El Alma Divina

Para conocer la exacta diferencia entre ambos aspectos a los que se asocia la palabra alma, se debe estudiar en detalle la “anatomía oculta humana”, es decir la constitución septenaria del hombre ya que de su estudio se desprenden estas 2 categorías. Recordemos sintéticamente esta constitución del Hombre:

principio-------------Atma (Espíritu puro, universal)
principio------------ Buddhi (Alma espiritual, envoltura de Atma)
principio------------ Manas (mente)
principio------------ Kama, (materia de deseos y pasiones) o cuerpo emocional
principio------------ Prana, (la energía vital universal dentro del cuerpo físico-etérico)
6° princi --------------- Linga-zarira, cuerpo etérico o doble etérico (vehículo de Prana)
7° principio------------ Sthula-zarira, o cuerpo físico


            El 3° principio, manas, (o 5° principio, si se considera la clasificación desde lo denso a lo sutil) tiene una doble función. Los subplanos más densificados del principio mental se unen a “Kama” (materia astral, asiento de los deseos y pasiones), formando “kama-manas” el “yo inferior” o yo personal humano, mientras que la mitad superior de manas conforma la Tríada superior del hombre: Atma-Buddhi-Manas; quedando así establecido el CUATERNARIO INFERIOR y la TRIADA SUPERIOR, que forman ‘el septenario’.

            Es en la TRIADA SUPERIOR del hombre donde existe el alma humana, y donde con la evolución vendrá luego a la existencia el alma divina.
           
            Según los hindúes, existe otra clasificación, en la cual se nos dice que el hombre posee 5 envolturas (aquí no se habla de “principios” sino de “envolturas”, por eso ‘Atma’, el Espíritu puro universal, al no ser una ‘envoltura’ sino el Ser mismo, no cuenta en la clasificación)

1-     Anandamayakosha:    la envoltura de la Beatitud;  Buddhi.
2-     Vignanamayakosha:    la envoltura discriminadora;  Manas superior.
3-     Manomayakosha:    la envoltura del intelecto y deseo;  Manas inferior y Kama.
4-     Pranamayakosha:    la envoltura de la vitalidad;  Prana
5-     Annamayakosha:    la envoltura de alimento;  cuerpo físico denso.

De acuerdo a esta clasificación de la constitución humana, el alma humana correspondería a la envoltura n°2, y el alma divina a la envoltura n° 1.

El alma humana es el Cuerpo Causal, el cual existe en el plano mental superior de la constitución humana. El desarrollo del Cuerpo Causal es el desarrollo del Ego o Individualidad humana.

El Ego es ‘la conciencia de ser’, o bien, la consciencia del ‘Yo Soy’, que se deberá ir gestando dentro del Cuerpo Causal.

Otro de los nombres empleados para nombrar al Ego es “el Pensador”, palabra que puede ser una guía para comprender este tema…
El verdadero Ego o Yo superior nace cuando el Cuerpo Causal ya ha obtenido y capitalizado la suficiente comprensión y cualidad vibracional necesaria para tal nacimiento. Es por este motivo que no todos los Egos son iguales en el mundo superior, el mundo causal. Existen Egos en latencia dentro del Cuerpo Causal, semejante a fetos en gestación (es decir que “el Pensador” no ha nacido aún por que el intelecto ha permanecido inactivo hasta el momento); existen Egos recién nacidos, y también Egos jóvenes, así como Egos experimentados y con diferentes grados de sabiduría. En el mundo superior los Egos más sabios están al servicio de los más jóvenes e inexpertos…

El desarrollo del alma humana comienza con el desarrollo del intelecto, por eso hemos visto que el Glosario Teosófico, dice que el Antakarana (intelecto) es el alma. Por lo tanto el plano mental es la región del “alma humana”. Es la parte que “reencarna” de un cuerpo en otro a través del proceso evolutivo. Es decir, que el alma es el Ego (en gestación o ya nacido) que permanece tras la muerte del cuerpo. Este Ego, la consciencia de ‘ser’ dentro del Cuerpo Causal, es el que se va transformando y desarrollando durante las sucesivas personalidades humanas por las que va atravesando.

El Ego es la sumatoria de la comprensión que se va integrando al Cuerpo Causal. A medida que el intelecto se ejercita y ‘comprende’, el Ego en su propio plano crece y se expande en conciencia. El Ego es la síntesis de comprensión de todas las encarnaciones humanas. Esa síntesis de comprensión se efectúa dentro del Cuerpo Causal. Por este motivo, cuando el Ego está maduro, puede ser el guía de la personalidad humana, e influir sobre la misma positivamente. Por lo general la persona humana ignora que tal guía, creatividad o inspiración proviene desde su propio ser interno, y atribuye tal benéfica influencia a ‘Dios’ o a los Ángeles…

El “Alma Divina” es un aspecto superior, más elevado que el alma humana, es ‘un estado de ser’ emparentado con la Unidad de la Vida; es Buddhi (el aspecto solar o crístico). Pero el Alma Divina (la conciencia de unidad o de Amor) debe ser desarrollada, ya que solo está en latencia en la mayoría de los hombres. Antes de que el Alma Divina o Buddhi-Atma se despierte como ‘conciencia consciente’ (nacimiento y desarrollo de la conciencia crística), el “alma humana” debe alcanzar al menos un gran progreso, es decir, que el intelecto debe ser cultivado.

El ALMA o Cuerpo Causal, o Loto Egoico,
es la CONCIENCIA del Yo autoconsciente en desarrollo.

Por lo tanto todo proceso de apertura de conciencia, de comprensión profunda de algún aspecto de la Vida, es desarrollo del ALMA.
La evolución del alma humana lleva al desarrollo de la consciencia mental y a la formación del “cuerpo mental”; y en una ulterior etapa el alma pasa de ser ‘humana’ a ser ‘divina’, por que LA CONCIENCIA ATRAVIESA UNA TRANSFORMACIÓN ALQUÍMICA que, como decían los antiguos alquimistas esotéricos, convierte el “plomo” en “oro”. Estos símbolos encubren el significado de una gran autotransformación interna en la conciencia del hombre. La conciencia materialista y limitada del ser humano (el ‘plomo’), se va transformando en consciencia espiritual y trascendente (el ‘oro’). Esto es la aparición de Buddhi y Atma como consciencia despierta y operante. Podríamos llamarle también Conciencia Espiritual o “Conciencia Monádica”.

Cuando en el Cristianismo de habla de “salvación de las almas”, se hace referencia en realidad a la necesidad interna de la humanidad de entrar por un proceso de COMPRENSIÓN y tomas de consciencia que le permitan crecer, transformarse y evolucionar, hasta llegar al despertar de Buddhi.  Esto en el Cristianismo se entiende como el nacimiento del Cristo en el corazón. Claro está que ese “nacimiento” es tan solo un primer paso en el despertar de Buddhi como Conciencia.

La evolución real es la expansión del alma, es decir el desarrollo del Cuerpo Causal, que más tarde producirá un despertar de Buddhi. El desarrollo de Buddhi dará luego por resultado la expresión de la Conciencia Búdica o Crística a través de la generación interna del Cuerpo Búdico, o Cuerpo Solar o Espiritual, al cual algunos estudiantes también llaman MER-KA-BAH. Este nuevo aspecto, nacido como conciencia, es el Alma Divina.

(Lo que sigue es un extracto de la página 419 del Tratado sobre Fuego Cósmico, de Alice Bailey)

El Cuerpo Causal es el CENTRO CARDÍACO MONÁDICO.
Es una envoltura de “sustancia mental” producida al encontrarse el Fuego del Espíritu con el Fuego de la Materia, produciendo Fuego Solar (Conciencia o mente).
La Fuerza o Energía que desciende desde los planos superiores (el aliento de la Mónada) produce un vacío, o algo similar a una “burbuja” en suspenso. Esta es la envoltura del Cuerpo Causal, el “círculo no se pasa” de la vida central; (la vida central es el corazón del LOTO). Dentro de esa envoltura se hallan 3 átomos:
1-     El átomo físico permanente.
2-     El átomo astral permanente.
3-     El átomo mental permanente.
Estos 3 átomos permanentes responden a las 3 Personas de la Tríada microcósmica: ATMA-BUDDHI-MANAS.
La finalidad de los átomos permanentes es asimilar experiencia (a través de la vida del hombre en la materia) y transformarla en “cualidad”.
            El Cuerpo Causal es una esfera llameante de fuego que abarca los 5 planos de manifestación monádica. Se lo ve también como el Loto de 12 pétalos. De estos 12 pétalos, los 3 internos aún no se han revelado o están en embrión (en la humanidad en general), de allí que al Cuerpo Causal se lo considere frecuentemente como un Loto de 9 Pétalos o rayos. Al cumplir la 3° iniciación mayor,  (la 5°; que convierte al hombre en Adepto), estos 3 se revelan. Responden a la vibración monádica, o Espíritu puro.

(Hasta aquí el relato del libro de Alice Bailey)


Para concluir esta reseña esotérica sobre el alma, diremos que el Cuerpo Causal puede ser minuciosamente estudiado (por eso antes hablamos de “ciencia espiritual”), cosa que aquí no haremos. Pero daremos algunas pautas para la investigación:

1-     El LOTO ÁLMICO es, al principio de la evolución del hombre, como un “capullo cerrado”. El Ego, o conciencia de ser, ‘duerme’ dentro de ese Capullo.
2-     De todas las experiencias que el ser humano pasa en la Tierra solo las cualidades benéficas, de alta vibración y calidad, pueden ingresar al Cuerpo Causal y producir la apertura de los pétalos del Loto.
3-     Tal apertura de la “Flor del Alma” o “Loto Egoico” es un símbolo que quiere representar el nacimiento y desarrollo del Ego: ‘la autoconsciencia de SER’.
4-     Los 12 pétalos o rayos (energías) del LOTO ALMICO se deben ir desplegando hasta que “la Flor del Yo” esté totalmente abierta expresando sus mejores cualidades de aspectos adquiridos.
5-     De los 12 pétalos que se deben desplegar, 3 son de Conocimiento, 3 son de Amor, y 3 de Sacrificio. Estos 9 pétalos están intercalados en ruedas concéntricas desde la periferia hacia adentro y se van desplegando en virtud de la cosecha de comprensión que el hombre va realizando durante sus sucesivas reencarnaciones. Los 3 pétalos más internos revelan el aspecto Voluntad y Propósito del Logos, y se han desplegado solo a los contados Iniciados de alto grado.
6-     El Cuerpo Causal es luminoso; es como una esfera luminosa de diferentes colores. Estos colores varían en cualidad, tono y brillantez según sea la maduración del Cuerpo Causal, y solo un clarividente causal puede observarlo en el hombre evolucionante como un ovoide de luz dentro del cual está el cuerpo físico y demás energías de los vehículos inferiores. La verdadera clarividencia causal o álmica solo los Maestros (Adeptos) la poseen. Cuando la Flor Álmica está bien abierta, con sus pétalos desplegados, expresa la luz de diferentes virtudes a manera de rayos concéntricos.
7-     Se dice que después del total desarrollo del Cuerpo Causal, este desaparece, siendo reabsorbido por la Mónada. Esta es la gran “cosecha monádica”. Es Nirvana: “extinción”. Por lo tanto el alma (alma humana) no es eterna como se suele pensar popularmente, pero cuando se convierte en alma divina al activarse Buddhi y Atma como conciencia (principios monádicos superiores) sí lo es. Sin embargo, aunque el Cuerpo Causal (el Yo en su “círculo no se pasa”), cuando ya ha cumplido con su propósito finalmente desaparece, vive a partir de entonces como virtud y sabiduría en la Conciencia Monádica, en el nuevo Cuerpo de Luz espiritual que se ha formado. Esta Conciencia sí es eterna y trascendente, y seguirá creciendo en expansión más allá de los límites de la actual comprensión humana. La Humanidad, claro está, aún no ha llegado a este punto, pero esta es su Meta.

Todo este tema puede ser investigado y profundizado por el estudiante interesado.

            La intención del que escribe no ha sido en este capítulo desarrollar en forma completa un tema como este, sino tan solo dar algunos conceptos específicos y claves como una base sobre la que se asientan los demás escritos en este Blog.